domingo, 5 de abril de 2009

Miguel Angel Baron

El Lictor del Fascio. Quizá muy pocos sepan que detrás de Poncio Pilato, prefecto de Judea, siempre se movía una sombra inseparable, era el Lictor, una figura entre ministro de justicia y jefe de policía, que ostentaba con su fascio, el poder de justicía y ejecución. Seguramente aquel Lictor, presenció los latigazos al Ecce Homo y, sin lugar a dudas fue él, quien ordenó al centurión que profesionalmente diera el tiro de gracia con su lanza al Nazareno, aunque ya fuese tarde y todo estuviera entregado. Barón, ciudadano de Pompaelo de XLVII años es el encargado, dentro de la Hermandad de la Pasión, de representar esta figura histórica. Lo hace desde que, con XVII años, cuando en Navarra gobernaba AMADEUS MARCUS, recibiera el fascio y el traje de las propias manos de su padre, quien con orgullo y honor había sido Lictor de Roma de la Hermandad desde MCMXXXIX. En la procesión de Viernes Santo, con sus L kilos de armadura y las garrillas al aire, desfila delante de trompeteros y del VEXILLIUM o porta estandarte, el del SPQR, que dicho sea de paso, no es otro que su hijo Miguel, que todo queda en familia. Los legionarios y centuriones bajo su mando, en total V manípulos, sólo han entrado en combate en una ocasión, fue hace XX años, cuando un ejército de mercenarios bárbaros, apostados en la calle Calderería, atacó la procesión con botellas y piedras. En aquella ocasión, los romanos, pilum y gladius en mano, comandados por Barón y apoyados en los flancos por mozorros con cirios, cargaron contra los bárbaros haciéndoles huir como ratas. En sus ratos libres, cuando no manda tropas ni desfila, nuestro Lictor, periodista de profesión, es director de comunicación de la empresa M. Torres y preside la Asociación de la Prensa de Pamplona.

Publicado en Diario de Navarra el 5 abril de 2009.
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domingo, 29 de marzo de 2009

José Torregrosa

El vendedor de leones. Si tu perolo gasta ya unos años, pero todavía no tienes claro si realmente es el momento adecuado de cambiarlo por un coche nuevo, lo mejor, o peor, que te puede ocurrir es encontrarte con Torregrosa por la calle o, simplemente, acercarte por su concesionario de automóviles. Eres hombre muerto. Ya has caído. No hay retorno. Con una sonrisa de oreja a oreja y simpatía embriagadora va tejiendo poco a poco su tela de araña: que si el abs, que si las llantas... Si dudas o remoloneas, zas, se transforma en Merlín el mago, y de su chistera saca regalos y descuentos. Y al rato, con esa sonrisa de idiota que tenemos todos en estos casos, te ves saliendo por la puerta del concesionario, tan contento, todavía con el bolígrafo en la mano, que te ha regalado después de firmar y sin saber muy bien si estás en un sueño o sales de una película. YA TE HA VENDIDO UN LEÓN. Este león de las ventas nació en Pamplona cuando los coches se compraban con recomendación y tenías que tener enchufe para que te lo dieran en menos de dos años. Era 1949, y su padre acababa de montar un taller de automóviles. Un taller en el que José aprendió a ser empresario, a invertir y a crecer, convirtiéndolo en un próspero concesionario, siendo también pionero en las técnicas de marketing y publicidad del sector, y haciendo de su tienda un lugar de encuentro y de amistad. Su otra pasión, además de la venta de coches, es la fotografía, en la que también fue precursor en el uso del angular y donde, sobre todo, aprendió a ver, mirar y apreciar los detalles de la vida. A pesar de estar entre leones, incluso él mismo ser un león, en 1995 recibió el zarpazo de un monstruo llamado terrorismo, que le quemó el concesionario porque vendía una marca francesa. Otro habría tirado la toalla, pero él no se fue, y ahí sigue, como un león.

Publicado en Diario de Navarra el 29 marzode 2009.
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domingo, 22 de marzo de 2009

Pancho Egozkue

Gasolina en las venas. El villavés nació en Baja California hace ahora 53 años, en la hacienda de ganado que sus padres, oriundos de Loizu, en el valle de Erro, habían levantado con éxito en el país mexicano. En aquel rancho, rodeado de vaqueros a caballo, furgonetas y rancheras, se sentía tan libre y feliz como asilvestrado. Con 8 y 9 años conducía los coches de la finca, aprendiendo a derrapar y haciendo carreras con sus hermanos, a los que siempre ganaba, en un circuito hecho con bidones. El destino le había echado el anzuelo del motor, y Pancho, sin darse cuenta, ya se lo había tragado. Pero lo bueno, dicen, dura poco y a Pancho, con 10 años, le trajeron a estudiar a Lecaroz y al Redín. Estaba triste, pero sobre todo nostálgico. Un día, sin embargo, desde Burlada, escuchó al otro lado de la colina el inconfundible rugido de los motores enfurecidos. A todo gas, subió la loma y, con los ojos como faros y el corazón a tope de revoluciones, observó que en Navarra también había carreras de coches. Era la entonces mítica Subida a Badostaín, y se dijo a sí mismo que algún día la ganaría. Se quedó corto el chaval. Ganó Badostain, Urbasa, Jaizquibel...cinco campeonatos de España y dos campeonatos de Europa de subida de montaña. Lo hizo él solito, sin apenas ayudas y, como los laureles del motor son caros, después de todo este palmarés, en 1994 se arruinó y dejó de competir. María Jesús, su mujer, que siempre le había dicho que ella era feliz, viéndole a él feliz, le comentó: “Pancho, sonríe, lo que tú has hecho, lo han podido hacer muy pocos, y has llevado a tu Villava y a tu Navarra muy lejos”. Ahora, desde 2002, con otra perspectiva y sin la presión de tener que ser el nº 1, sigue disfrutando de su pasión, y en cada subida saborea sentirse uno con su pareja mecánica; y relajado, pero con genio, baila unido a su coche al ritmo de las curvas de la carretera.

Publicado en Diario de Navarra el 22 marzo de 2009.
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domingo, 15 de marzo de 2009

Aurelio Sagaseta

Maestro de la capilla de música de la catedral. Lo de que la música amansa a las fieras, aunque cierto, siempre me ha parecido una ordinariez, pero sí que es verdad que, de todas las artes, es la música la que más transciende la mente para acariciar el espíritu que está detrás. Escuchar melodías sacras en una catedral es aún otro paso más, y Aurelio Sagaseta, con su música de capilla, es el encargado de evocar y hacernos recordar que lo sublime es solamente un reflejo de un mundo que existe, pero que no podemos ver. Dicho así, bien pudiera parecer que Sagaseta hubiese nacido en el Olimpo de los dioses, pero en realidad nació en un caserío de Ituren el día de San Pantaleón, en 1935 y, afortunadamente, como él mismo dice, sus padres tuvieron el gusto de llamarle Aurelio. En aquellos tiempos -sabia costumbre-, los organistas de pueblo enseñaban solfeo a los chavales y, como Aurelio parecía que tenía oído, además de oreja, el organista le siguió pagando en Pamplona los estudios de música, mientras se hacía cura en el seminario. Una oposición de 4 días le consagra como maestro de capilla en 1961; amplía estudios en Roma y también saca la cátedra de armonía del Pablo Sarasate. Con este bagaje, cuida, cataloga, y transcribe 802 años de historia musical que, a su vez, otros ¿Kapellmeister¿ habían compuesto para nuestra catedral. Además de componer, este canónigo forma, gestiona y dirige el coro de cantores e instrumentistas de la capilla, que se alimentan del cabildo y del caché que perciben de algunas de sus 60 actuaciones anuales. Como no se reparten el botín, los ingresos los emplean en viajar por medio mundo para mostrar la música sacra navarra, de la que también han grabado 13 CD.
Quizá no sepan que, antiguamente, a esta figura se le denominaba "Chantre", y tenía asignadas las posesiones de la Chantrea. En fin, que si Sagaseta se pone tonto, bien podría reclamar todo el barrio para estar más ancho cuando compone.
Publicado en Diario de Navarra el 15 marzo de 2009.
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domingo, 8 de marzo de 2009

Alfonso Nieto

El entrañable Profesor. Ahí donde lo ven, a sus 76 años, jubilado de la docencia desde el 2002, que no de la investigación, este experto mundial en empresas de comunicación y negocio mediático, profesor de más de 30 generaciones de periodistas en la Universidad de Navarra, rebosa vitalidad y alegría mientras se mueve en las nuevas tecnologías, Internet y telefonía móvil como pez en el agua. La envidia, sin lugar a dudas, de frikis y ejecutivos pijos, doctorados en presumir de tecnología. Conoce, y lo afirma con contundencia, que dentro de muy poco casi todo estará dentro de un móvil no más grueso que una tarjeta de visita. Pero nuestro profesor no necesita tarjeta, dicen que la sencillez es la tarjeta de visita de los sabios y, además, tampoco le cabrían en una tarjeta convencional todos los honoris causa, la cátedra, el decanato, el rectorado de la uni, la medalla de oro de la Universidad de Navarra... Además de ir al monte para disfrutar de la naturaleza y los amigos, le gusta enredar y ciriquiar con el tiempo. Arregla relojes antiguos, y su teoría de que el tiempo es propiedad del ciudadano y que el periodista y los medios de comunicación deben conquistar ese tiempo para seguir subsistiendo, ha revolucionado el mundo de la empresa informativa. A nivel personal tiene pasión por dar vida a ese tiempo. Él sabe que los relojes sólo marcan la hora, pero no señalan el tiempo y, como bien dice, únicamente entendemos ese tiempo cuando al comienzo y al final vemos la eternidad. Esta perspectiva y su vinculación al Opus Dei desde los 19 años han enriquecido su vida y, quizás por esto mismo, cuando le pregunto cuál es la mejor lección magistral que se puede dar al prójimo, se le ilumina el rostro de alegría y responde: “SONREÍR”. Está claro. Este hombre no necesita tarjeta de visita.
Publicado en Diario de Navarra el 8 febrero de 2009.
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domingo, 1 de marzo de 2009

José Luis Molins

El Guardián de la memoria. Visto así, de primeras, con esa puerta siniestra, las tres cerraduras y la llave oxidada, nuestro pobre Molins bien pudiera parecer ‘El Amo del Calabozo’. Por suerte, su elegante chaqueta de paño inglés y la cara de buena persona que tiene no dejan lugar a dudas, José Luis no es el señor de las mazmorras. De cualquier manera, sí que hay algo de mágico detrás de esa portezuela y sus tres cerraduras; hay tesoros, y, de la misma forma que los ‘Beefeater’ ingleses cuidan el tesoro de la corona británica en la Torre de Londres, Molins, sin alabarda ni arma alguna, pero con sabiduría y dedicación, custodia desde hace 33 años la memoria histórica de Pamplona desde su garita de archivero municipal. Detrás de esa puerta están todos los documentos que ha producido el ayuntamiento desde 1423, año de la unión, 150 años de fotografías, colecciones de periódicos, libros, objetos de lo más variado, y Molins gestiona y organiza ese proceso documental de principio a fin para garantizar al ciudadano los derechos de consulta e intimidad. Aunque trabaja con el pasado, siempre procura vivir el presente mirando al futuro y quizá por eso haya apostado por un proceso de informatización ambicioso e imparable. Como se puede ver, es un archivero de puertas adentro, pero tampoco olvida mediante la publicación de libros esa labor de difusión y divulgación que debe ser compromiso de los que saben. Y como los que saben deben opinar y dar la cara, consiguió recuperar para la ciudad el portal de Taconera, y con su dimisión del Consejo Navarro de Cultura evitó que nos plantaran el museo de arte contemporáneo en mitad de un baluarte de la Ciudadela. Yo me quedo, además, con esa faceta de gran conversador, que no hablador, de humor dulcemente irónico y sabor socarrón. Tiene ahora 63 años


Publicado en Diario de Navarra el 1 marzo de 2009.
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domingo, 22 de febrero de 2009

Las Hermanas Flamarique

Las primeras joteras. En aquellos lánguidos años de posguerra, en los que casi todo era triste, la televisión todavía no hablaba y, aunque la radio no callaba, repetía machaconamente las mismas cuatro canciones, dedicándolas siempre a los mismos pesados que las solicitaban; se cantaba, sin embargo, por la calle. Se canturreaba en los trabajos, en los balcones, incluso cuando se iba a comprar el pan y el vino, como Marcelino. En ese contexto aparecen nuestras chicas, Vitori y Encarna. Las dos tafallicas entonaban a diario canciones mientras hacían las camas o extremaban, (qué palabra más bonita: extremar), y Sixto, el vecino de la droguería de abajo, que a la fuerza tenía que tener buen oído, las recomendó para cantar en un festival benéfico en el teatro Gorriti de Tafalla. Era el año del Señor de 1948. Sólo tenían aprendidas dos jotas, pero gustaron tanto que las tuvieron que repetir hasta aburrirse ellas, que no el público. Aquellos aplausos fueron el comienzo de 40 años repletos de más aplausos tras sus jotas. Sin duda un fenómeno singular, el de aquellas dos niñas prodigio, que no estudiaron música, nunca cuidaron sus gargantas, aprendieron todo a oído y jamás utilizaron micrófono, pero siempre tuvieron claro, como dicen las dos, casi a dúo:”que la jota es voz y sentimiento. Debe llevarse dentro y, para que sea brava, como la jota navarra, le tienes que poner alma y echar hasta el hígado si hace falta, porque si no, no luce”. Después de esto, debo decir que lo del hígado, no sé, pero sí que es cierto que, con su chorro de voz, rompieron un estudio de grabación y tuvieron que ir a un teatro para finalizar el disco. Todo ello en una época en la que lo del ‘Power Woman’ no había aparecido todavía, así que, imagínense lo que habrían sido ahora nuestras primeras joteras. Se me olvidaba, entre las dos cantan 159 años.

Publicado en Diario de Navarra el 22 febrero de 2009.
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domingo, 15 de febrero de 2009

Txumari Alfaro

El de ‘La botica de la abuela’. Si Julio César, conquistador y genocida de la Galia, hubiese tenido a Txumari de asesor de sus legiones, ni Astérix ni Obélix habrían pasado a la historia. Alfaro conoce la poción mágica de ‘Panoramix’, el ‘Viscum Album’, o muérdago y, con el brebaje en sus manos, el dictador romano hubiese exterminado también a nuestros simpáticos héroes galos. Afortunadamente para Astérix, Txumari nació algo más tarde en la Bardena, en Arguedas, y como los druidas, su edad es indefinida... vamos, que no me la quiso decir. De su madre y de su abuela Villar descubrió la magia de aquel armario lleno de hierbas, donde había de todo, como en botica, y que servía también para casi todo. Aquella fascinación por ungüentos, brebajes y pócimas le llevó a estudiar, viajar e investigar la medicina antropológica de nuestras abuelas, para convertirse, como dice él, en notario de aquella sabiduría del pasado. Notario, no sé, pero fenómeno mediático, sí que es. Nadie en este país ha logrado tener su programa de tv en las 6 cadenas nacionales, ni siquiera el Gran Wyoming ni los Teleñecos. Además, le da para todo, entre programas de tv, bálsamos y cataplasmas ha escrito 10 libros, el último todo un best seller que va por las 180.000 copias. El habla siempre de su medicina como paralela, que no alternativa, y aconseja ir al médico, porque ambas medicinas son compatibles. Como los curas, y ahora los cocineros, Alfaro piensa que el Amor es el remedio milagroso, la medicina más poderosa que existe. Yo, que soy más pragmático, le pedí un remedio para engañar las alcoholemias de los foralines y picoletos, y me lo dio. Existe, es el ‘NUX VOMICA’, es legal, se vende en farmacias y en media hora reduce drásticamente el nivel de alcohol en sangre. De cualquier manera, como decía mi amigo Stevie Wonder, y también Txumari: SI BEBES, NO CONDUZCAS.
Publicado en Diario de Navarra el 15 febrerode 2009.
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domingo, 8 de febrero de 2009

Pedro Bueno

Joyero, viajero y mercader. Los jesuitas, anda que no son listos para estas cosas, ya descubrieron en él un diamante en bruto, y le querían en el seminario, para luego ir puliéndolo de cara a su Compañía de Jesús. Pero no fue así, y en 1946, con 14 abriles, se puso la bata negra de maca y entró de eso, de maca, en una joyería de su Pamplona natal. Poco a poco, aquel diamante en bruto se fue puliendo a sí mismo, e intuyó que aquél mundo de las joyas podía darle brillo a su vida y, como buen emprendedor, montó su primera tienda de alhajas. Rodeado de oro, gemas, diamantes o perlas, no sólo era un fenicio vendedor de lo que compraba; con sus manos, imaginación y sensibilidad, como si de un alquimista se tratara, convertía aquella naturaleza muerta en arte, belleza, luces y brillos. Pero además de fenicio creativo, Pedro es mercader y viajero compulsivo, un Marco Polo con americana y corbata. Comenzó visitando ferias en el Lejano Oriente, cuando a China, por ejemplo, no iban occidentales. Compraba marfiles, corales, jades y antigüedades que luego vendía en USA y Europa. Ha sido viajero, que no turista, por 105 países, y dice que ésa ha sido su mejor universidad. En uno de esos viajes, en Yamaguchi, descubrió a Francisco de Xavier. Dice que se lo encontraba por todos los rincones en forma de estatua o recuerdos, y acabó hablando por las noches con él, mientras admiraba los brillantes del cielo japonés. Como Mac Arthur en Filipinas, le dijo al santo: “VOLVERE”, y así lo hizo años más tarde, ayudando a la reconstrucción de la iglesia del santo en Yamaguchi, y otras cosas más. Fue también presidente de la Cámara de Comercio, pero, visto todo lo anterior, resulta anecdótico, ¿no?

Publicado en Diario de Navarra el 8 febrero de 2009.
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domingo, 1 de febrero de 2009

Antonio Armiño

El conserje de las urnas. El escudo de armas de los Borbones, de madera labrada y policromada tiene 274 años; el humano con la urna de votaciones, sólo 60, todo un chaval, si se compara. Aunque las malas lenguas dicen que nació en el Ayuntamiento de Pamplona, y todavía con chupete ya era funcionario, la realidad es que llegó al mundo, por casualidad, en Novillas de Aragón, a la que pasaba por allí, pero a las pocas semanas ya estaba en su auténtico hogar, las casas de San Pedro de Pamplona. Sí que es cierto que sacó la oposición a ‘chispas’ del ayuntamiento siendo un crío de 24 años. Luego, oposición tras oposición, dejó lo de la electricidad para convertirse en jefe de ordenanzas y encargado de las oficinas municipales. Por sus pasillos han pasado los cuatro alcaldes democráticos, y ha tenido que enseñar usos y costumbres a éstos y a docenas de concejales noveles. Pero Armiño es ante todo un hombre popular. En realidad, es como el espíritu santo del ayuntamiento, está siempre en todos los sitios y saraos: cohete, procesiones, conciertos... lo mismo vale para un roto que para un descosido, organizando y cuidando de todos los pequeños detalles para, como él dice, “disfrutar y ver disfrutar a los demás de que todo salga bien”. Lo ven ahí, con la urna, porque soporta desde hace 25 años el peso y la responsabilidad de organizar toda la parafernalia de las elecciones de Pamplona, mesas, papeletas, cabinas urnas..., y nunca se ha equivocado. Ahora que ya le toca retirarse evoca emocionado que su día más triste como funcionario fue el de la despedida de Tomás Caballero; al margen de esa fecha, recuerda su trabajo con alegría y satisfacción. En esta tierra que tanto criticamos a los funcionarios y, sin embargo, tanto les debemos, no estaría mal el ir pensando en levantar un MONUMENTO AL FUNCIONARIO DESCONOCIDO. ¿Quizá en la calle San Nicolás?, No sé, denle una vuelta a la idea.


Publicado en Diario de Navarra el 1 febrero de 2009.
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